Siempre una visita que tuve por 2007 que debió pasar por un rápido curso de reglas y costumbres canadienses para poder manejarse sólo por la ciduad. El giro a la izquierda en verde, el Stop y quien arranca primero, el giro a la derecha en rojo, etc., etc. En algún momento, algo en broma, algo en serio, esta persona me dice “Pero son muchas reglas! Asà no se puede vivir!”
Hace unos dÃas encontré una nota en Blogging Canadians llamada “Too Many Rules“. La entrada hace referencia a una nota publicada en el National Post, llamada “Canada’s addiction to rule-making“. Traducido, algo asà como “La adicción canadiense a crear reglas”, la nota habla sobre como este paÃs, cuando de crear reglas se trata, puede estar yendo algo lejos.
La nota del National Post se basa en el Profesor Frank Furedi, un egresado de la Universidad McGill de Montreal y autor del libro “Politics of Fear”. El Sr. Furedi dice que, por cada problema o desgracia sucedido en el seno de su sociedad, Canadá se dedica a crear una regla, ley, ordenanza o lo que venga a mano, para tratar de contrarrestar en el futuro posibles eventos similares. Agrega que, lejos de solucionar, puede crearle nuevos y diferentes problemas.
Según la nota, gran culpa de todo esto la tiene el uso y abuso de estadÃsticas.  ¿Un ejemplo interesante que citan en el National Post? Hace poco tiempo una revisión de las estadÃsticas mostró un aumento en los accidentes de tránsito en un valor casi mÃnimo. Algo asà como de 43 a 54… en Toronto! Donde viven millones de personas. La matemática rápida permite inferir que el número es mÃnimo. Por otro lado, no tiene por que responder a un evento en particular sino que hasta pudo haber sido una fatalidad y hasta una coincidencia. Sin embargo, dice la nota que Toronto sacó a sus policÃas a la calle a levantar desesperados infracciones a los peatones desprevenidos.
Dos o tres ejemplos más de este tipo: la reciente ley donde se prohÃbe a los menores de 22 años tener alcohol en la sangre o las interpretaciones de acoso en el medio laboral que son, al menos, algo exageradas. La conclusión, al final de la nota, dice que muchas de estas leyes que se “meten” en la vida diaria del ciudadano demuestran que los polÃticos quieren salvar a la gente de si mismos, como si el ciudadano no pudeira hacerse cargo de su propia vida.
Debo coincidir en que hay un exceso de reglas y que se crean nuevas leyes o modifican otras demasiado seguido. Sin embargo, creo que debemos sentirnos agradecidos no solo con eso sino también con el hecho que todo eso se haga cumplir. En nuestros paÃses también hay muchÃsimas leyes. Existen, si uno se descuida, tantas ordenanzas como en Canadá, sin embargo no se cumplen ni se hacen cumplir. Eso deriva en el estilo de vida donde cada uno hace e interpreta lo que quiere y, si el Estado (municipal, Provincial, Federal) pretende ponerse duro en el cumplimiento, siempre se podrá presionar con un movimiento popular.
Que me disculpen el National Post y el Profesor Furedi, pero no me parece que sea para tanto. Quizás están muy acostumbrados a su propio orden. Les vendrÃa bien un pequeño viaje por las capitales de Latino América para ver que opinan a la vuelta.






